Urgencias Oftalmológicas: Celulitis orbitaria/absceso retrobulbar

OCULARVET-Instituto de Oftalmología Veterinaria Comparada

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La celulitis orbitaria es una infección, de presentación aguda (24-48 horas), que afecta a los tejidos incluidos en la órbita, alrededor del ojo, especialmente en el espacio retrobulbar. Puede evolucionar rápidamente hacia la formación de un absceso si el paciente no recibe el tratamiento adecuado. Aunque a menudo la etiología es un enigma, la infección puede llegar a esta localización desde los tejidos circundantes, siendo las causas más frecuentes las diseminación de microorganismos desde la boca cuando existen infecciones de las raíces dentales o cuerpos extraños en la cavidad oral, la adenitis cigomática y/o procesos infecciosos en los senos que causen sinusitis. Se ve mayormente en animales jóvenes.

Celulitis orbitaria de aparición aguda. Nótese la gran inflamación de los tejidos perioculares, la procidencia del tercer párpado y la descarga ocular sanguinolenta.

El diagnóstico inicial se basa en los signos clínicos, con la aparición en un exoftalmos agudo unilateral, estrabismo, descarga ocular anormal e inflamación conjuntival y palpebral. Los pacientes suelen perder el apetito, estar deprimidos, tener fiebre y mostrar un fuerte dolor cuando se les intenta abrir la boca.

Analíticamente es frecuente encontrar leucocitosis con neutrofilia.

Como pruebas complementarias de imagen, la ecografía y la resonancia magnética son las pruebas de elección, ya que nos van a permitir diferenciar muy bien los tejidos de la órbita e identificar si ya se ha formado un absceso.

El tratamiento se basa en el uso de corticoides a dosis altas y antibióticos que tengan buena difusión a la cavidad orbitaria (enrofloxacina, clindamicina o combinaciones de amoxicilina-clavulánico con metronidazol). Localmente pueden usarse pomadas antibióticas que protejan la córnea de la desecación hasta que se resuelva el exoftalmos. El drenaje de la cavidad orbitaria, mediante incisión de la mucosa oral por detrás del último molar, sería necesario en el caso de que la celulitis orbitaria evolucionara hacia la formación de un absceso retrobulbar. El pronóstico suele ser bueno, comenzándose a ver respuesta favorable al tratamiento en 2-3 días.

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Urgencias Oftalmológicas Veterinarias: Hifema como signo de patología ocular

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Un hifema ocurre cuando hay acumulación de sangre en la cámara anterior, espacio comprendido entre la córnea  y el iris. La sangre puede cubrir el iris parcial o totalmente al igual que la pupila, bloqueando  parcial o totalmente la visión. La sangre en cámara anterior puede proceder de cualquiera de las estructuras vascularizadas del ojo que incluyen el iris, cuerpo ciliar, coroides o retina.

Hifema en cámara anterior resultado de un trauma ocular en un perro.

La causa más frecuente de hifema es una contusión del ojo producida por un traumatismo directo (Ej. el impacto de una pelota). También podemos encontrarlo en las perforaciones por objetos punzantes o en la proptosis o salida de la órbita del globo ocular. Ocasionalmente puede ocurrir por una intervención quirúrgica intraocular, por ejemplo tras operar una catarata. Entre las causas no traumáticas se encuentran las neoplasias intraoculares y las afecciones sistémicas que producen uveítis. Las enfermedades sistémicas que comúnmente se asocian a  hifema en nuestros animales son la ehrlichiosis, la hipertensión arterial, las coagulopatías y el linfoma.

Hifema completo en un caballo por perforación ocular.

Entre los signos clínicos más frecuentes podemos encontrar:

  • Blefarospasmo y epífora.
  • Sangre en cámara anterior.
  • Déficit visual.

Es importante realizar una ecografía ocular para valorar las estructuras intraoculares y descartar la presencia de tumores o desprendimientos de retina.

Los medicamentos más comúnmente usados en el tratamiento del hifema son:

  • Corticoides tópicos, contraindicados en casos de úlceras corneales.
  • Midriáticos/ciclopléjicos de acción corta como la tropicamida o el ciclopentolato, para evitar sinequias que provoquen un iris bombé.
  • En el caso de uveítis hipertensivas con hifema, podemos usar fenilefrina que produce midriasis y tiene efecto hipotensor. Valorar el uso de inhibidores de la anhidrasa carbónica tópicos (dorzolamida, brinzolamida) si no se logra controlar los aumentos de presión intraocular.
  • APT (activador del plaminógeno tisular), 48-72 horas tras el traumatismo, para ayudar a disolver el coágulo y evitar sinequias indeseables.
  • Corticoterapia sistémica en casos de uveítis no infecciosas.
  • Contraindicado usar AINEs tópicos o sistémicos en el caso de coagulopatías.
  • Tratamiento específico para la causa sistémica primaria, si la hubiera.

Lo esperado es que el hifema se vaya reabsorbiendo con el tiempo, si se trata y controla la causa primaria.